De donde nace el amor por volar?

Todo gran sueño tiene un primer vuelo.

En Tocando el Cielo creemos que las mejores historias comienzan con una experiencia capaz de cambiar la forma en que vemos el mundo. La nuestra comenzó hace más de una década, cuando un primer vuelo despertó una pasión que con el tiempo se convertiría en un proyecto de vida.

En el año 2010, con apenas 17 años, Lina vivió su primera experiencia en parapente en La Calera, Cundinamarca. Lo que parecía ser una aventura de un solo día terminó despertando una profunda admiración por las montañas, el viento y la extraordinaria sensación de libertad que solo se experimenta al volar.

Aquella experiencia marcó un antes y un después. Desde ese momento nació un sueño que no dejó de crecer: compartir esa misma emoción con muchas personas y demostrar que volar podía convertirse en una experiencia transformadora.

Tres años más tarde, mientras estudiaba Diseño Industrial, ese sueño tomó forma y nació Tocando el Cielo, una empresa creada con el propósito de ofrecer experiencias inolvidables en las montañas de Cundinamarca.

Más que una empresa de parapente

Desde el principio entendimos que nuestro propósito no era simplemente ofrecer vuelos, sino crear experiencias que conectaran a las personas con la naturaleza, con la aventura y consigo mismas.

Cada detalle de la experiencia ha sido pensado para que nuestros visitantes disfruten mucho más que unos minutos en el aire: desde el recorrido por la montaña, el encuentro con paisajes únicos y el acompañamiento de pilotos certificados, hasta la emoción de contemplar el mundo desde una perspectiva completamente diferente.

Porque creemos que tocar el cielo no consiste únicamente en despegar del suelo, sino en descubrir que los límites muchas veces solo existen en nuestra mente.

Nuestra filosofía

En Tocando el Cielo trabajamos cada día con un mismo propósito: brindar experiencias seguras, auténticas y memorables.

Creemos en la importancia del respeto por la naturaleza, en el valor de compartir momentos con quienes más queremos y en la emoción que produce cumplir un sueño, por pequeño o grande que parezca.

Cada vuelo representa una oportunidad para desconectarse de la rutina, respirar aire puro, contemplar la inmensidad de las montañas y recordar que, en ocasiones, basta con cambiar de perspectiva para descubrir nuevas posibilidades.

Hoy seguimos volando con la misma ilusión

Con el paso de los años hemos acompañado a miles de personas en su primer vuelo. Cada sonrisa al aterrizar, cada abrazo, cada fotografía y cada historia compartida nos recuerdan por qué comenzamos este proyecto.

Seguimos creciendo con la misma ilusión del primer día, innovando constantemente para ofrecer nuevas experiencias y cuidando el entorno natural que hace posible cada aventura.

Porque para nosotros, volar nunca ha sido solamente una actividad. Es una experiencia que permanece en la memoria mucho después de haber vuelto a tocar tierra.

Gracias por hacer parte de nuestra historia

Hoy queremos invitarte a vivir tu propia aventura. Esperamos que, cuando llegue el momento de despegar, descubras la misma emoción que inspiró el nacimiento de Tocando el Cielo hace más de una década.

Porque los mejores recuerdos comienzan cuando nos atrevemos a dar el primer paso hacia nuestros sueños.